Publicado el 21/01/2026 a las 01:37 pm
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Cuando una empresa acumula más deudas que recursos propios, entra en una zona de riesgo que muchas pymes españolas conocen demasiado bien. Los fondos propios negativos no son solo una señal de que el negocio atraviesa dificultades financieras, sino una alerta sobre su continuidad y la responsabilidad de sus administradores.
En este sentido, el Banco de España advierte que, a comienzos de 2025, las empresas españolas mantienen un nivel de endeudamiento cercano al 330% de su capacidad de generar beneficios, lo que significa que muchas operan con una deuda tres veces superior a lo que ganan con su actividad.
Esa presión financiera, aunque no siempre visible en el día a día, puede empujar a más de una empresa a ver cómo su patrimonio neto se vuelve negativo. Es una señal de alerta que no solo afecta a las cuentas, sino que puede comprometer la continuidad del negocio.
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Fondos propios vs. patrimonio neto: diferencias clave y dónde verlo en el balance
Antes de adentrarnos en los peligros y soluciones, conviene aclarar dos conceptos fundamentales que a menudo se confunden: fondos propios y patrimonio neto.
Fondos propios
Son una parte del patrimonio neto. Se refieren al capital aportado por los socios o accionistas, las reservas acumuladas, los resultados -beneficios o pérdidas- de ejercicios anteriores, y otras partidas similares. Básicamente, es el dinero interno que la empresa tiene para financiarse.
Patrimonio neto
Es un término más amplio. Incluye los fondos propios, pero también otros elementos como los ajustes por cambios de valor, como revalorizaciones, o subvenciones recibidas. Es la diferencia entre el total del activo y el total del pasivo en el balance de la empresa.
Dónde verlo en el balance
En el balance de situación, el patrimonio neto aparece en la parte superior del pasivo, normalmente identificado como “A) Patrimonio neto” en el modelo del Plan General Contable. Dentro de ese bloque encontrarás las principales partidas que conforman los fondos propios:
- Capital social.
- Prima de emisión.
- Reservas.
- Resultados de ejercicios anteriores.
- Resultado del ejercicio.
- (Menos) dividendos a cuenta, si los hay.
Por tanto, si al revisar el balance observas estas líneas agrupadas bajo “Patrimonio neto”, ahí es donde realmente están los fondos propios de la empresa. Este bloque sirve de punto de partida para determinar su salud financiera y será clave para identificar si esos fondos son suficientes o si han entrado en terreno negativo.
Cómo detectar fondos propios negativos
Saber si una empresa tiene fondos propios negativos no requiere fórmulas complejas. Basta con comprobar si las pérdidas acumuladas han reducido el patrimonio neto hasta situarlo por debajo de cero.
La forma más directa de calcularlo es:
Fondos propios = Capital social + Reservas + Resultados de ejercicios anteriores + Resultado del ejercicio ± Otros ajustes
Si el resultado de esa suma es negativo, significa que las pérdidas superan los recursos propios y que la empresa está en situación de desequilibrio patrimonial.
Veámoslo con un ejemplo sencillo:
Una empresa presenta el siguiente balance:
- Capital social: 30.000 €
- Reservas: 10.000 €
- Resultados de ejercicios anteriores: –25.000 €
- Resultado del ejercicio actual: –20.000 €
La suma de estos conceptos da:
30.000 € + 10.000 € – 25.000 € – 20.000 € = –5.000 €
Ese valor negativo implica que los fondos propios están por debajo de cero. En la práctica, significa que el negocio ha perdido más de lo que sus socios aportaron y que, contablemente, su patrimonio neto ya no puede cubrir las deudas existentes.
Cuando esto ocurre, el balance mostrará la cifra del patrimonio neto con signo negativo o entre paréntesis, lo que debe interpretarse como una señal de alerta inmediata.
Consecuencias legales y plazos: causa de disolución y responsabilidad del administrador
Tener fondos propios negativos no es solo una señal contable de alerta sino que puede convertirse en un problema legal serio si no se actúa con rapidez.
En España, la Ley de Sociedades de Capital, en el artículo 363.1.e, establece claramente que una sociedad debe disolverse o adoptar medidas correctoras cuando sus pérdidas dejen reducido el patrimonio neto a menos de la mitad del capital social, siempre que esta situación no se corrija.
Esto quiere decir que, aunque una empresa aún no tenga los fondos propios en negativo, si su patrimonio neto cae por debajo del 50 % del capital social, ya está en causa de disolución.
Veámoslo con un ejemplo práctico:
- Una sociedad tiene un capital social de 30.000 €.
- Si su patrimonio neto baja por debajo de 15.000 €, la empresa entra en causa legal de disolución.
- Si además el patrimonio neto llega a ser negativo, la situación es todavía más grave, ya que significa que los socios han perdido totalmente su inversión inicial y el valor de la empresa está por debajo de cero.
Plazos para actuar
Cuando se detecta que la sociedad está en causa de disolución, la ley exige al administrador que convoque una junta general en el plazo de dos meses desde que conoce o debería haber conocido la situación. En esa junta deben proponerse las medidas necesarias:
- Disolver la sociedad.
- Reducir el capital.
- Ampliar capital o realizar aportaciones para reequilibrar el patrimonio neto.
- O, si hay un plan de recuperación viable, aprobarlo formalmente.
Si el administrador no convoca la junta o ésta no adopta medidas efectivas, se expone a la grave consecuencia de responder personalmente de las deudas sociales generadas desde el momento en que la empresa entró en causa de disolución.
Responsabilidad del administrador
La responsabilidad del administrador no es simbólica, ya que los tribunales españoles aplican una doctrina constante según la cual, si el administrador no reacciona dentro del plazo legal, responde con su propio patrimonio de las deudas posteriores a la fecha en que la empresa debió disolverse o corregir su desequilibrio.
Además, si la empresa entra en concurso de acreedores, los jueces pueden declarar el concurso culpable por esa inacción, lo que agrava aún más la situación, pudiendo acarrear inhabilitación, indemnización a acreedores, etc.
En la práctica, lo recomendable es que el administrador monitorice de forma trimestral el patrimonio neto a través del balance. En cuanto se detecta un desequilibrio, lo prudente es solicitar un diagnóstico contable inmediato y, si procede, preparar una ampliación de capital, reducción para compensar pérdidas o aportación de socios, según el caso.
Medidas para salir de los fondos propios negativos
Superar los fondos propios negativos implica una combinación de maniobras contables, financieras y estratégicas. Aquí te presentamos las medidas más habituales y efectivas:
Capital y patrimonio: ampliación/aportaciones, reducción para compensar pérdidas y “operación acordeón”
- Ampliación de capital / nuevas aportaciones de socios
La forma más directa de sanear el patrimonio es que los socios aporten más capital. Esto mejora los fondos propios, y contablemente se refleja como entrada de patrimonio. - Reducción de capital para compensar pérdidas
Si la empresa ha acumulado pérdidas, se puede reducir el capital social para absorberlas. Es una forma contable de limpiar el balance y ponerlo en cero o en positivo. - Operación acordeón o consolidación
Es una técnica más estructurada: consiste en reducir el capital social para compensar pérdidas y luego volver a ampliarlo. De esta forma, se consigue una estructura de capital más sólida y se mejora la imagen financiera de la empresa.
Estas operaciones tienen implicaciones fiscales y legales, por lo que es fundamental contar con asesoramiento experto como abogados, asesores fiscales y auditores.
Financiación y otras palancas: préstamo participativo, conversión de deudas y plan de viabilidad
- Préstamo participativo
Es un instrumento híbrido que se comporta casi como capital; permite cierta flexibilidad de amortización, pero es un préstamo. Al no estar considerado como deuda normal, ayuda a reforzar la estructura financiera sin empeorar el pasivo tradicional. - Conversión de deudas en capital
Si la empresa tiene deudas con socios, proveedores u otros acreedores dispuestos a negociar, se puede convertir parte de esa deuda en capital social. Esto reduce el pasivo y refuerza los fondos propios. - Plan de viabilidad
Ninguna medida financiera sirve si no se acompaña de un plan de negocio serio con proyección de ingresos, optimización de costes, reestructuración operativa, mejora de márgenes y control de tesorería. Este plan debe presentarse a los inversores, acreedores o entidades que puedan aportar capital nuevo o refinanciar deudas.
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Apasionado por el mundo empresarial, cuento con más de 15 años de experiencia asesorando a emprendedores en la creación y desarrollo de sus negocios. Graduado en Administración y Dirección de Empresas, he ayudado a una amplia variedad de proyectos a definir sus modelos de negocio, evaluar su viabilidad y a desarrollar sus estrategias. Me encanta el aprendizaje continuo, la creatividad y el análisis crítico, lo que me permite compartir conocimientos y reflexiones en torno al mundo de los negocios.

