Autónomo o sociedad unipersonal: ¿Qué me conviene más?

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¿Qué me conviene más? Autónomo o sociedad unipersonal

A la hora de constituir un negocio, los emprendedores pueden optar por varias fórmulas legales para comenzar su actividad.  Entre las más habituales, están las de darse de alta como autónomo y, por tanto, facturar como persona física, o constituir una Sociedad Limitada Unipersonal (SLU) y, por tanto, someterse a la regulación en materia societaria. Pero, ¿qué es mejor? Vamos a explicarlo teniendo en cuenta los aspectos más importantes que tiene que tener cada negocio.

Impuestos

La diferencia más importante es a nivel fiscal. Mientras los autónomos tributan por las rentas del trabajo y, por tanto, tienen que pagar IRPF, las sociedades tributan por los beneficios obtenidos, gravados a través del Impuesto de Sociedades. Al ser las bases imponibles y tipos impositivos diferentes, la cuantía a pagar también lo será y de ello dependerá la decisión de darse de alta en uno u otro régimen.En cualquier caso, tanto los autónomos como las sociedades unipersonales tendrán que pagar el correspondiente IVA de las facturas, además de la correspondiente cuota a la Seguridad Social. En este último caso, dado que la persona que constituye la empresa es también su administrador único, estará obligado a darse de alta en la Seguridad Social y tendrá que pagar la cuota correspondiente con un autónomo más.

Responsabilidad ante los acreedores

El segundo aspecto importante a tener en cuenta es la responsabilidad de cada opción empresarial frente a las deudas. Los autónomos, en su condición de personas físicas, responden con la totalidad de su patrimonio presente y futuro de las deudas ante los acreedores. El socio de la SLU, por su parte, al constituir una sociedad de responsabilidad limitada, responden únicamente con las aportaciones que haya realizado al capital social.

Acceso a financiación

Las SLU tienen, en principio, más facilidades para acceder a la financiación bancaria, porque el modelo de negocio, las cuentas y la solvencia de la entidad es mucho más clara que en el caso de un autónomo. Al final, el mero hecho de ser una SL otorga una confianza añadida que un trabajador individual no tiene.

Complejidad en la constitución y la gestión

Los trámites y costes de constitución como autónomo son mucho más sencillos y baratos que en el caso de una sociedad limitada, y el proceso mucho más rápido. La constitución de una sociedad exige una serie de requisitos a nivel legal que encarecen este proceso, como la obligatoriedad de aportar al menos 3.000 euros de capital social inicial.

Además, una vez se pone en marcha la empresa, la gestión de la sociedad supone un trabajo añadido por parte del administrador, porque la contabilidad es bastante más compleja. Si esto se deja en manos de una gestoría, hay que añadir un coste más a este proceso.

Entonces, ¿Qué me compensa más?

Aunque no existe una respuesta única a esta pregunta, pues todo depende de las circunstancias de cada trabajador, parece que lo más razonable es darse de alta en la Seguridad Social como trabajador autónomo, pues es un proceso mucho más sencillo y barato, más si cabe después de la aprobación de la tarifa plana para autónomos que han abaratado el proceso durante los dos primeros meses.

En cualquier caso, todo depende de cada persona y cada caso y, sobre todo, de las necesidades de cada emprendedor particular.

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