Publicado el 27/10/2026 a las 04:56 pm
Inicio » Asesoría » Fiscalidad e impuestos » Qué saber antes de avalar un préstamo
Hay decisiones que se toman en un instante y pueden tener consecuencias durante muchos años. Aceptar ser avalista suele ser una de ellas. La petición casi siempre llega de alguien de confianza —tu hijo, tu hermana, un amigo, tu pareja— y es habitual que la respuesta se dé pensando más en la relación personal que en el compromiso económico y legal que supone firmar.
Sin embargo, los préstamos personales con aval implican mucho más que ofrecer un respaldo puntual para que otra persona consiga financiación. El Banco de España recuerda que, salvo que el contrato establezca límites, el avalista responde del cumplimiento de la obligación con todos sus bienes. Es decir, quien avala puede acabar asumiendo una deuda que, en principio, no era suya.
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Qué significa ser avalista de un préstamo
Cuando una entidad financiera estudia la concesión de un préstamo, analiza si el solicitante ofrece suficientes garantías para devolver el dinero en las condiciones pactadas. Si considera que el riesgo de impago es elevado, puede exigir la incorporación de un avalista como condición para aprobar la operación.
En términos sencillos, ser avalista significa asumir el compromiso de responder frente a la entidad financiera si el titular del préstamo incumple sus obligaciones de pago. No se trata de convertirse en cotitular del préstamo ni de recibir parte del dinero prestado, sino de ofrecer una garantía adicional que refuerce la seguridad de la operación para el banco.
Aunque habitualmente hablamos de avalar un préstamo o de ser avalista, desde un punto de vista jurídico la figura que regula esta garantía personal es la fianza, recogida en los artículos 1822 a 1856 del Código Civil. En concreto, el artículo 1822 establece que “por la fianza se obliga uno a pagar o cumplir por un tercero, en el caso de no hacerlo éste”. Esta definición refleja con claridad la esencia del compromiso que asume quien firma como avalista.
Ahora bien, conviene no caer en un error frecuente, que el banco solicite un aval no significa necesariamente que el solicitante sea insolvente o que la operación sea especialmente arriesgada. En muchas ocasiones responde simplemente a la política de riesgos de la entidad o a determinadas circunstancias, como unos ingresos todavía reducidos, poca antigüedad laboral, la ausencia de otras garantías o el importe solicitado.
Riesgos de ser avalista si el titular deja de pagar
Las consecuencias de avalar un préstamo aparecen cuando el titular deja de cumplir con sus obligaciones de pago. A partir de ese momento, la entidad financiera puede reclamar el pago en los términos establecidos en el contrato, por lo que una deuda ajena puede acabar teniendo un impacto directo sobre la situación económica del avalista.
El alcance de esta responsabilidad dependerá de las condiciones pactadas en el contrato, especialmente del tipo de aval firmado. Sin embargo, existen dos consecuencias que conviene conocer antes de asumir este compromiso.
Responsabilidad sobre tus ingresos y bienes
Uno de los principales riesgos de ser avalista de un préstamo es que, si el deudor incumple sus pagos y se cumplen las condiciones previstas en el contrato, el avalista deberá responder de la deuda en la medida en que se haya comprometido.
Si la reclamación no se atiende voluntariamente, la entidad financiera podrá acudir a la vía judicial para exigir el cumplimiento de la obligación. En ese escenario, podrían verse afectados el salario —dentro de los límites establecidos por la ley—, las cuentas bancarias o cualquier otro bien embargable del avalista.
Precisamente por ello, nunca conviene firmar un aval sin conocer el alcance real de la responsabilidad que se está asumiendo.
Cómo puede afectar a tu capacidad para pedir financiación
Ser avalista también puede influir en futuras solicitudes de financiación, incluso aunque el préstamo se esté pagando con normalidad.
Cuando una entidad estudia la concesión de una hipoteca o de un nuevo préstamo, analiza todas las obligaciones económicas que podrían afectar a la capacidad de pago del solicitante. Entre ellas puede encontrarse el aval prestado a un tercero, ya que representa un compromiso que, llegado el caso, podría convertirse en una deuda exigible.
Por ese motivo, figurar como avalista puede reducir la capacidad de endeudamiento o hacer que la entidad solicite garantías adicionales antes de conceder nueva financiación..
Qué debes revisar en el contrato antes de firmar
No todos los avales tienen el mismo alcance. Dos préstamos aparentemente similares pueden imponer obligaciones muy distintas al avalista dependiendo de las cláusulas incluidas en el contrato. Por eso, antes de firmar, conviene revisar detenidamente el documento.
Importe, duración y límites del aval
Uno de los primeros aspectos que debemos comprobar es hasta dónde llega nuestra responsabilidad. El contrato debería indicar con claridad si el aval garantiza la totalidad del préstamo o únicamente una parte, así como si incluye conceptos adicionales, como intereses o gastos derivados de un posible incumplimiento.
También es importante conocer cuánto tiempo permanecerá vigente el aval. En la mayoría de los casos, la obligación se mantiene hasta que el préstamo queda completamente cancelado, aunque siempre conviene verificar si se ha pactado algún límite temporal o económico que reduzca el alcance de la garantía.
Si alguna cláusula resulta ambigua o excesivamente genérica, conviene solicitar que se aclare por escrito antes de firmar.
Aval solidario y renuncia a los derechos del avalista
Otro punto especialmente relevante es comprobar si el contrato establece un aval solidario. En este tipo de avales, es habitual que el avalista renuncie expresamente a determinados derechos que le reconoce el Código Civil, lo que facilita que la entidad financiera pueda dirigirse contra él para reclamar la deuda.
Entre esos derechos destaca el beneficio de excusión, regulado en los artículos 1830 y 1831 del Código Civil, que, con carácter general, permite al fiador exigir que antes se persigan los bienes del deudor principal. Sin embargo, este derecho suele quedar sin efecto cuando el avalista renuncia expresamente a él o cuando se obliga de forma solidaria, una circunstancia muy frecuente en la práctica bancaria.
¿Se puede limitar o cancelar un aval?
Sí, pero las posibilidades son muy distintas antes y después de la firma.
Antes de formalizar el préstamo, es posible negociar con la entidad financiera determinados límites al aval, como fijar una cuantía máxima garantizada o restringir su alcance. Aunque el banco no está obligado a aceptarlos, plantearlos desde el principio puede reducir la responsabilidad asumida.
Una vez firmado el contrato, el avalista no puede cancelar el aval por decisión propia. Con carácter general, la garantía se mantiene hasta que el préstamo quede totalmente amortizado o hasta que la entidad financiera acepte liberar expresamente al avalista.
Esa liberación puede producirse cuando el banco considera que el préstamo ya ofrece garantías suficientes, por ejemplo porque el titular ha mejorado su solvencia o se ha aportado otra garantía equivalente. En cualquier caso, cualquier modificación o cancelación del aval deberá quedar formalizada por escrito.
Alternativas que puedes plantear antes de avalar un préstamo
Avalar un préstamo no siempre es la única solución para conseguir financiación. Antes de asumir una responsabilidad que puede mantenerse durante años, conviene valorar si existen otras opciones que permitan al solicitante acceder al préstamo sin comprometer el patrimonio de un tercero.
Dependiendo de cada caso, pueden plantearse alternativas como:
- Solicitar un importe menor, de forma que el nivel de riesgo sea más asumible para la entidad financiera.
- Aportar una mayor entrada o más ahorro previo, especialmente en operaciones de importe elevado.
- Esperar unos meses para mejorar la solvencia del solicitante, reduciendo deudas o acreditando una mayor estabilidad laboral.
- Ofrecer otra garantía, si el banco la considera suficiente para respaldar la operación.
- Comparar ofertas de distintas entidades financieras, ya que los criterios para exigir un aval no son los mismos en todos los bancos.
Si, aun así, el aval resulta imprescindible, lo más prudente es revisar con detalle todas las condiciones antes de firmar y asegurarse de comprender el alcance del compromiso que se asume.
Antes de avalar un préstamo
Avalar un préstamo es una decisión que no debería tomarse únicamente por la confianza que tengamos en la otra persona. Supone asumir una responsabilidad jurídica y económica que puede prolongarse durante años, por lo que resulta imprescindible conocer el alcance del compromiso antes de firmar cualquier documento.
Revisar con detenimiento el contrato, comprender las cláusulas más relevantes y valorar si existen alternativas al aval puede evitar problemas futuros y ayudar a tomar una decisión con mayor seguridad.
En el Club de la Pyme podemos ayudarte a revisar las condiciones de un aval y resolver las dudas que puedan surgir antes de firmar. Contar con un asesoramiento adecuado puede marcar la diferencia entre asumir un compromiso con pleno conocimiento o hacerlo sin ser consciente de todas sus implicaciones.
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Apasionado por el mundo empresarial, cuento con más de 15 años de experiencia asesorando a emprendedores en la creación y desarrollo de sus negocios. Graduado en Administración y Dirección de Empresas, he ayudado a una amplia variedad de proyectos a definir sus modelos de negocio, evaluar su viabilidad y a desarrollar sus estrategias. Me encanta el aprendizaje continuo, la creatividad y el análisis crítico, lo que me permite compartir conocimientos y reflexiones en torno al mundo de los negocios.

