Valoración y registro del Inmovilizado material en las Pymes

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Comencemos por explicar que se entiende por inmovilizado material. Se define como el conjunto de bienes físicos de larga duración necesarios para que la empresa pueda desarrollar su actividad. Son activos que por su naturaleza formarán parte del activo al menos un año. Servirán para que se produzca el desarrollo normal del negocio.

Un matiz muy importante es, sin duda, que es el uso que se le da al activo lo que determinará su clasificación. Tomando por ejemplo una empresa que venda inmuebles no los considerará inmovilizado, sino que formará parte de sus existencias. Lo forman y se clasifican como:

  • Terrenos y bienes naturales
  • Construcciones
  • Instalaciones técnicas
  • Maquinaría
  • Utillaje
  • Otras instalaciones
  • Mobiliario
  • Equipos proceso información
  • Elementos de transporte
  • Otro inmovilizado

Valoración inicial.

El inmovilizado material se valorará por el precio de adquisición o el coste de producción. Estará formado por:

  • El importe facturado por el vendedor.
  • Todos los gastos directos e indirectos que se produzcan por la adquisición.
  • Descuentos y rebajas de todo tipo.
  • Aranceles de importación.
  • Impuestos indirectos no recuperables de la Hacienda Pública.
  • Costes de desmantelamiento, retiro y restauración.
  • Los intereses siempre que el inmovilizado tenga un período de puesta en funcionamiento superior al año.

Dentro del precio de adquisición, se incluye el importe facturado por el vendedor después de deducir cualquier descuento o rebaja y todos los gastos adicionales y directamente relacionados que se produzcan hasta su puesta en condiciones de funcionamiento.

Para el caso de un coste de producción, si el inmovilizado material lo construye la propia empres. Incluirá el precio de adquisición de las materias primas y otras materias consumibles y otros costes directamente imputables a dichos bienes.

El inmovilizado material aportado en concepto de “aportación no dineraria de capital” se valorará por su valor razonable en el momento de la aportación.

Si se obtuviera un inmovilizado por una permuta. Se imputará por el valor razonable del activo entregado más, en su caso, las contrapartidas monetarias que hubieran surgido a cambio.

Valoración posterior.

Cuando un activo ya se encuentra integrado en el patrimonio de la empresa se valorará posteriormente descontando, de su precio de adquisición o coste de producción, la amortización acumulada, y si es el caso, el importe acumulado de las correcciones de valor por deterioro.

En el caso de que un activo presente signos de inmovilizado material, se deberá realizar una revisión de su valor contable para determinar si es necesario aplicar correcciones de valor por deterioro.

Las amortizaciones se establecerán teniendo en cuenta la vida útil de los bienes y su valor residual, atendiendo a la depreciación que normalmente sufran por su funcionamiento.

Por deterioro del valor, se entiende la pérdida que se produce cuando su valor contable supere a su importe recuperable. Debiéndose calcular su importe recuperable efectuando las correcciones valorativas que procedan.

Baja del inmovilizado material.

En el momento en que un elemento del inmovilizado material finaliza su vida útil,  se dará de baja del activo de la empresa. Es decir, cuando la capacidad del activo de generar beneficios para la empresa ha finalizado. También se puede producir su baja cuando se produce una venta. La diferencia entre el importe de ésta y su valor contable, determinará el beneficio o la pérdida surgida al dar de baja dicho elemento, que se imputará a la cuenta de pérdidas y ganancias del ejercicio.

 

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